miércoles, 8 de septiembre de 2021

045 LAS CINCO LUCES DEL UNIVERSO (III)

 

Armyos fue el primero en acercarse a ella, posando su mano con delicadeza sobre su hombro. No hizo falta que preguntase nada de forma verbal, Alma sabía de siempre que esa era la forma de su hermano pequeño para inquirir cómo se encontraba.

"Estoy bien Armyos, mejor ahora que hace un momento."

"¿Quién es la copiona?", preguntó Avra. Alma se dio cuenta de que su hermana pequeña intentaba disimular agotamiento, usando su espadón como apoyo.

La situación en Camlos Tor debe haber sido complicada, pensó.

"Se hace llamar Rider Green", respondió Alma, "No sé quién es realmente, pero a todos los efectos es como nosotros. Su armadura es genuina. Posee un lazo con un Dhar Komai, y..."

Alma se detuvo, buscando las palabras que pudiesen expresar la desesperación que había sentido en el combate hace unos minutos. Athea, siempre perceptiva, fue la primera en darse cuenta.

"Es más fuerte que nosotros", declaró.

"Si. Básicamente, ha estado jugando conmigo todo este tiempo. Es más fuerte. Es más rápida. Conseguí darle de lleno con algunos ataques, pero prácticamente no tiene ningún rasguño."

"Si se me permite interrumpir...", comenzó Rider Green. Apenas las palabras habían salido de sus labios, los demás Riders tomaron de nuevo posturas de combate en torno a su hermana mayor. Rider Green hizo un gesto extraño con su cabeza, casi como si hubiese querido asentir ante lo que acababa de ver.

"Oh, muy bien, eso ha estado muy bien, excelente coordinación", continuó, "Tenía pensado dar por finalizada la lección, pero supongo que vuestra presencia permite una extensión de la misma."

La Rider Green miró al cielo, "Y a Teromos le viene bien algo de ejercicio, la verdad."

En las alturas, el Dhar Komai verde se había alzado de nuevo a pesar de los ataques recibidos y ascendía para encontrarse en combate con el resto de los Dhars. El cielo se estaba convirtiendo en un mosaico de llamaradas cromáticas y explosiones de energía.

"¿A qué esperamos entonces?", dijo Avra, reforzando el agarre de sus manos sobre la empuñadura de su espadón, pero Alma la tomó del hombro antes de que la Rider Blue pudiese saltar contra su enemiga.

"Avra, no", dijo Alma. Por un instante pareció que Rider Blue iba a hacer caso omiso, pero finalmente se relajó y bajó ligeramente su arma antes de hacerse a un lado. Pese a sus problemas de ira e impulsividad, Avra siempre escucharía a Alma. Era algo garantizado.

Alma Aster avanzó unos pocos pasos, situándose de nuevo al frente del grupo, señalando con leves gestos a Armyos y Antos que todo estaba bien. Éstos se movieron, colocándose a su lado. Athea se quedó atrás, sin dejar de apuntar nunca a la Rider Green con su arco y sin pronunciar ni una palabra.

"Dime una cosa, Rider Green", dijo Alma, "Aunque los cinco ahora procediéramos a atacarte con la coordinación más precisa y el mayor uso de fuerza que pudiéramos emplear, nos derrotarías sin problema ¿no es así?"

"Eres buena midiendo habilidades y leyendo la naturaleza de una situación", respondió la Rider renegada, "Y si, no diría que 'sin problema', pero ni los cinco podríais conmigo, al menos no tan exhaustos como estáis ahora."

"Ah, jodidamente tranquilizador oír eso", musitó Antos con sarcasmo, "Si estuviéramos frescos entonces no habría problema."

La Rider Green inclinó ligeramente su cabeza. A pesar del visor de su casco ocultando sus ojos, todos pudieron sentir que su mirada había pasado de Alma a clavarse en los demás.

"Espero que Golga no haya sido muy duro con vosotros, niños", dijo, "Es muy exigente."

"¿Golga?", preguntó Alma. La respuesta vino por parte de Armyos.

"Un centurión garmoga dorado, en Camlos Tor", explicó el Rider Orange, "Inteligente, con capacidad de habla y más poderoso que cualquier garmoga que hayamos encontrado hasta ahora."

"Diría que ese bastardo ha sido un dolor de huevos, si yo tuviese huevos", añadió Avra.

"Hacia el final conseguimos acorralarlo, pero consiguió huir a través del portal", dijo Antos.

"Oh, la retirada de Golga no fue una huida", dijo Rider Green, "Si acaso, estaba siendo misericordioso."

"Ah, condescendencia", dijo Antos, "Joder, me siento nostálgico. Eso nunca lo tenemos con los garmoga normales, y los piratas y criminales con los que nos las tenemos visto a veces dejaron de usarla hace mucho."

"Más seriedad, muchacho", dijo Rider Green, al tiempo que el cetro en su mano cambiaba de nuevo a su forma de espada, "Fíjate en tu hermana mayor y tómala de ejemplo, está más centrada en la situación."

"Pues claro que Alma está centrada en la situación", dijo Antos.

"Nosotros solo estamos ganando un poquito de tiempo distrayéndote, bruja", remató Avra.

Apenas fueron pronunciadas esas palabras, Alma se lanzó contra la Rider Green. Una explosión roja deslumbrante envolvió su cuerpo y la armadura de Rider Red volvió a estar completa en pleno salto.

Al mismo tiempo, en las alturas, los cuatro Dhars de sus hermanas y hermanos continuaban su ofensiva constante contra Teromos. El Dhar Komai verde evitaba los ataques haciendo gala de gran velocidad y reflejos a pesar de su mayor envergadura, pero la coordinación de los demás Dhars dificultaba que pudiera contraatacar con firmeza. Centrar su atención en uno solo le hacía vulnerable a un posible ataque.

Pero mantenerse centrado en los cuatro Dhars recién llegados le hizo olvidar a Solarys.

De repente, la Dhar Komai roja de Alma entró en liza de nuevo, despegando desde el punto de la superficie en que había caído con una tremenda aceleración gracias a una gran descarga de poder en el mismo instante que su Rider saltaba contra Rider Green.

En cuestión de segundos, la Dhar carmesí ascendió cientos de metros y embistió de forma directa contra Teromos. Simultáneamente, los otros cuatro Dhars se unieron al ataque con sendas descargas de plasma concentrando.

En la superficie, Rider Green sintió el dolor del impacto en la espalda de su Dhar y el calor ardiente del plasma en su pecho. Le bastó un segundo para minimizar el lazo psíquico entre ambos y sobreponerse a la sensación.

Ese segundo fue suficiente para que no pudiese frenar a Alma.

La rodilla blindada de Rider Red chocó de lleno contra el casco de Rider Green, arrojándola a decenas de metros de distancia por la fuerza del impacto. Antes de que tocase tierra, los otros cuatro Riders ya habían entrado en acción.

Armyos se teletransportó con un destello naranja y recibió a la Rider Green con su martillo. El Mjolnija del Rider Orange la golpeó de lleno, haciéndola ascender en el aire envuelta en relámpagos anaranjados.

En su ascenso, una lanza purpura de energía la acertó de lleno en el torso. El ataque de Antos no llegó a atravesarla, pero el impacto causó daño tal y como señaló la pequeña explosión de chispas verdes en el punto de impacto. 

Pese a todo, Rider Green pareció recuperar su coordinación tras aquello y descendió cayendo de pie al suelo...

...donde inmediatamente tuvo que agacharse para evitar ser decapitada por un tajo del espadón azul de Avra. A pesar de su agotamiento, la fiereza de la Rider Blue quedó patente cuando a pesar de la velocidad de su oponente consiguió rozar el casco de la Rider Green antes de que esta pudiese poner más distancia entre las dos.

Acto seguido, algo pasó volando desde detrás de Avra, por encima de sus hombros. Era una flecha negra, envuelta en un pálido resplandor blanquecino que acentuaba el contraste entre la luz y la sombra del objeto.

La flecha de Athea impactó a Rider Green en el hombro izquierdo con una nueva explosión de energía y chispas, y por primera vez el ataque de uno de los Aster quebró de lleno la armadura de su enemiga. La flecha de energía se había clavado, y al disiparse un instante después, un borbotón de sangre manchó la armadura esmeralda.

"Como esa flecha, hay millones más", declaró Rider Black, arco en mano.

Los demás Riders tomaron posición alrededor de la Rider Green, al tiempo que ésta se incorporaba lentamente. Además del impacto por el ataque de Rider Black, el golpe de Armyos había dejado una fractura en su visor, el tajo de Avra una marca en su casco, y su armadura presentaba grietas de un verde brillante en el torso.

Aún con todo, rió quedamente.

"Ah, te debo una disculpa, Antos Aster. Condescendencia. Has sabido ver bien mi pecado y me ha llevado a subestimaros. Debo decir que habéis efectuado una maniobra encomiable", dijo, "Ha sido inteligente hacerme hablar y prolongar el respiro lo suficiente para recuperar un poco de tu poder, Alma Aster."

Alma había sido la última en llegar al círculo improvisado en torno a la Rider Green.

Aunque su armadura de Rider Red lucía completa de nuevo, esta emitía volutas de un vapor rojizo y sus movimientos eran más lentos de lo normal, como si caminase forzándose a sí misma. Algo no muy alejado de la realidad, pues en aquel momento Alma solo mantenía su armadura haciendo uso de las últimas esquirlas de poder que le quedaban junto con pura fuerza de voluntad.

"El instinto me decía... que no dejarías pasar la oportunidad de un intercambio de palabras... estuviste todo nuestro combate intentando entablar conversación", dijo Rider Red, recuperando el aliento.

"Tenía razón cuando dije que sabías leer la naturaleza de una situación", observó Rider Green, "¿Cómo supiste que aprovechar?"

"Tu lazo con Teromos... Al igual que nosotros, sientes el dolor de tu Dhar cuando este sufre un ataque. Pero es más que eso", explicó Alma, "Me di cuenta al pelear contigo, cada vez que Solarys conseguía dañar a Teromos. Como yo, sentías los ataques. Pero había algo diferente, lo supe al ver como te movías a pesar de tu evidente superioridad sobre mí. Cuando nosotros sentimos el daño sufrido por nuestros Dhars, es algo sensorial. Pero en tu caso el daño es también físico ¿no es así? Eres increíblemente poderosa, pero todo este tiempo no solo has estado acumulando el daño que yo te he infligido, por poco que fuese, sino también el que Solarys causó a Teromos. Aunque no fuese visible de cara al exterior, bajo tu armadura debes estar cubierta de moretones, marcas y a saber cuántos daños internos."

"Excelente Alma Aster, excelente", replicó la Rider renegada, "Asumo que coordinaste todo este ataque mientras hablábamos antes... ¿Usando los lazos psíquicos a través de vuestros Dhars como herramienta, supongo?"

"No es tan rápido como si tuviésemos un lazo telepático directo entre nosotros, pero cumple de sobra."

"Y sabiendo todo eso y siendo tan buena en leer situaciones... ¿Que te hace pensar que no estoy aprovechando esta breve charla para recuperarme? ¿Por qué no continuar atacándome?"

"Por dos razones. Aún con tus actuales heridas necesitaríamos una ofensiva coordinada muy precisa contra ti, y ni yo ni los demás estamos en un estado físico óptimo para ello, aunque no hace falta decir que lo intentaremos si es preciso."

"¿Y la segunda razón?", preguntó Rider Green.

Alma señaló su casco a la altura de donde estaría su oído.

"Mis comunicaciones estándar funcionan de nuevo", dijo, y casi podía sentirse una sonrisa afilada en su voz, "Y sé que ahora mismo hay una unidad Janperson equipada con armas atómicas recién entrada en la atmósfera en rumbo directo contra tu Dhar."

Alma sintió algo de satisfacción al percibir la casi invisible tensión en la postura de Rider Green. Por primera vez en todo ese tiempo, su enemiga parecía genuinamente nerviosa. 

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